viernes, 8 de julio de 2011

DIGITALISM: La continuidad del beat.






















El dúo de Hamburgo formado por "Jence" Moelle e "Isi" Tüfekçi vuelve a la carga con su segundo disco, dispuestos a ponernos a todos a bailar.

Digitalism es una de las bandas de la generación electrónica de este siglo que, junto con Justice, Simian Mobile Disco o Cut Copy, marcan la permanencia de la electrónica dentro en la cultura pop contemporánea.

Un punto medio entre el big beat y la escuela francesa, con su house y dance punk bailable; una combinación de Chemical Brothers y Daft Punk con influencias que van desde New Order hasta Groove Armada, sus temas originales y remixes han dado la vuelta al mundo.

I Love You, Dude son diez canciones perfectas para veranos soleados y noches sin fin, grabadas en formato comercial pensando en remixes y sets más largos que seguramente harán posteriormente, en sesiones especiales o en directo en sus conciertos.

Brillantes cuando repiten la fórmula ya conocida, también se atreven a experimentar, dando como resultado un trabajo que que suena más a una secuela de su anterior y exitoso debut Idealism (2007) que a un álbum que proponga una búsqueda o una evolución, pero funciona y es un disco muy disfrutable.

Stratosphere empieza atmosférica, llena de detalles con un steady beat y un groove sencillo y cadencioso que anuncia grandes momentos. 2 Hearts viene cantada, con unos teclados con influencias de OMD y los años 80, similar a Circles, que va en ese mismo camino electro-vocal synth pop.

En Blitz demuestran lo que han aprendido en la escuela, ese sonido tan característico de la electrónica francesa de los últimos años, mientras que en Forrest Gump, co-escrita con Julian Casablancas (The Strokes) se ponen eléctricos y se van por el camino new wave, con una lírica intrépida y un sonido más pop rock.

En Reeperbahn retoman la carretera del tecno, con un break beat contundente que de pronto se torna sorprendentemente oscuro y sicodélico para terminar de nuevo con toda la fuerza, que se continúa con Antibiotics, que se mete de lleno en el trance y recupera el ritmo hipnótico y bailable.

Hacen una pausa con Just Gazin, una bocanada de aire que se acerca al estilo de otra banda gala, Air, para dar paso a Miami Showdown, que abre con un recuerdo a Block Rockin Beats y se convierte en un tema un tanto machacón y repetitivo.

Cierran el disco con Encore, un gran tema en que le hacen un tributo a sus maestros y consiguen una pieza épica, de esas que se convierten en himnos de los festivales y las pistas de baile, cuyos 4:15 se quedan cortos y dan ganas de seguirlos escuchando y bailando hasta el amanecer.

Quizás el formato del EP en ocasiones sea más conveniente que lanzar un disco completo no tan bueno, pero en estos temas hay mucho más: la continuidad de una gran propuesta.














miércoles, 6 de julio de 2011

THE VINES: Luchando por su vida.






















La banda que supuestamente iba a salvar el rock la década pasada se mantiene en pie de guerra y sigue rockeando a pesar de las dificultades.

De alguna forma, su líder Craig Nichols es el “enfant terrible” de su tierra, metido en escándalos y situaciones que lo han convertido en un mito, como romperle una pierna a un fotógrafo durante un concierto o ser diagnosticado con el síndrome Asperger.

Por otro lado, Future Primitive, el quinto álbum de estudio de The Vines, fue grabado entre febrero y marzo del 2010 y financiado por ellos mismos; tardaron un año para su lanzamiento debido a problemas con las casas disqueras (básicamente, no tenían), hasta que finalmente firmaron con un distribuidor internacional.

Un trabajo, como de costumbre, un poco esquizofrénico: un híbrido entre el rock alternativo de los 90 y el pop de los 60, con un sonido garage y la actitud post punk más feroz con el que los australianos intentan demostrar que aún no se dan por vencidos en su lucha.

Con todo y una gran producción a cargo de Chris Colonna (Bumblebeez), demuestran mucho talento pero poca evolución en su sonido, aunque no dejan de elaborar temas emocionantes y que enganchan, confeccionados con esmero, interpretados con toda su energía y un espíritu de perfección continua.

Abren con un grito pidiendo amor en Gimme Love, una pieza corta y llena de energía y rapidez en el mejor espíritu directo y certero de The Ramones, pero inexplicablemente después les entra el letargo con Leave Me In The Dark.

Con Candy Flippin’ Girl se ponen sicodélicos y logran una buena pieza de power pop, con AS4 AS4 vuelven a la lentitud y la mesura y despiertan de nuevo con Wierd Animals, contundente, poderosa y guitarrera.

Se meten una vez más a la máquina del tiempo con Cry, una canción pop animada, pero igual de retro para de nuevo regresar al presente con estridencia y guitarras distorsionadas en Future Primitive, que salva el honor de la banda y los devuelve al presente.

Riverview Avenue es el justo medio en su estilo, melodiosa y con fuerza sin dejar de lado sus influencias vintage, mientras que Black Dragon es otro buen tema, intenso y rockero con un final hipnótico. All That You Do es otro tema relajado, una delicada pieza de brit pop con unos coros armónicos y nostálgicos simplemente cautivadores.

En la parte final, Outro es un interludio sicodélico y delirante, Goodbye en una pequeña pieza de guitarra desenchufada con la voz de Nichols al natural, para cerrar con S.T.W. (Screw The World), un homenaje al sonido Madchester muy bien logrado.

Un disco que no defraudará a sus fans, aunque los demás seguimos a la espera de que vuelvan a sorprendernos.

Mientras tanto, para que se hagan su opinión, aquí sus dos primeros videos, una versión acústica de Future Primtive y una verdadera rareza: una versión del cásico de Gorillaz, "Clint Eastwood". ¡Que los disfruten!














domingo, 3 de julio de 2011

GOMEZ: Alternativos e inteligentes.






















La más californiana de las bandas inglesas y la más representativas del indie inteligente y maduro de los últimos quince años regresa para agrandar su leyenda.

Siempre debajo del radar de las grandes estrellas, Gomez tiene un lugar indiscutible dentro de las bandas de culto de aquello que alguna vez se llamó “alternativo”.

En Whatever’s On Your Mind, su séptimo álbum de estudio, se mantienen dentro de su acostumbrado estilo, una curiosa mezcla de rock, blues, folk, indie, pop, sicodelia y un toque de música electrónica, con influencias que van desde los Beatles hasta realmente ninguna, ya que siempre han conseguido un estilo único y original.

Tres guitarras, tres voces, cuatro compositores en una banda de cinco miembros, con composiciones que desbordan creatividad e imaginación, impresionates arreglos, ensambles orquestales y una tendencia a la experimentación que resultan en un sonido interesante y muy disfrutable.

Un trabajo con una gran producción que fue compuesto a través de Internet, utilizando las ventajas de las nuevas tecnologías y que sin embargo suena igual de orgánico, variado y poderoso que sus anteriores grabaciones.

Options abre con un toque de optimismo que da paso al pop vanguardista de I Will Take You There, que al igual que Just As Lost You Are se mueven suave pero con mucha fuerza, con todo y la participación en los instrumentos de viento del genio Stuart Bogie de Antibalas.

The Place And The People y Song In My Heart pueden ser las canciones mejor producidas del disco, llenas de detalles, con diferentes movimientos que van de lo minimalista a la instrumentación más compleja

Bajan el ritmo con Whatever’s On Your Mind y Our Goodbye, baladas de las suyas, con una melodía impecable, intensos y sensibles pero nada cursis.

Con Equalize llega el momento más duro del disco, con guitarras distorsionadas y un ritmo irresitible, mientras que That Wolf figura unas percusiones densas y precisas que contrastan con las voces delicadas y los recursos de producción.

X-Rays cierra con un offbeat que es un prodigio de ingenio y talento con arreglos de cuerdas y un ambiente oscuro que se va desenvolviendo hasta terminar con una sencilla guitarra rítmica

Un disco, como de costumbre, de altísima calidad, diez canciones muy escuchables que resisten cualquier crítica.














viernes, 1 de julio de 2011

DEPECHE MODE: Mezclándolo todo.






















La banda que una vez dijo que jamás utilizaría guitarras e instrumentos eléctricos vuelve con una buena dosis de sonidos electrónicos en versión bailable.

“El grupo de música electrónica más famoso que el mundo ha conocido”, según Q Magazine, influenciadores de la explosión del sonido Detroit de mediados de los 80 e inspiración para una enorme cantidad de propuestas musicales desde hace tres décadas, Depeche Mode sigue haciéndose presente.

Continuación de aquel Remixes 81-04, su tradicional estilo oscuro y gótico mezclado con el glam y el new wave cobra vida y se renueva con una selección de remixes que recorre los doce álbums de su carrera.

Como no podía ser menos, cuentan con grandes nombres de DJ’s y productores, incluyendo de dos ex-miembros de la banda, Vince Clark (Erasure), haciendo sus arreglos a Behind The Wheel y Alan Wilder (Recoil), retomando In Chains. Aunque, como siempre sucede, las mejores versiones son las que se atreven a romper e innovar, en lugar de las que intentan respetar la forma orginal.

Existe una versión completa de tres discos y una que se limita a uno sólo. Las remezclas del disco único fueron grabadas entre el años 2001 y el 2011, mientras que en la colección de tres vienen versiones creadas desde 1985 hasta este año. Les recomendamos mucho el triple CD, pero aquí describiremos la versión de un sólo LP para que sirva como guía y se animen a escuchar el resto.

Dream On, con Buswacka al mando de las tornamesas, abre sin más preámbulos y con mucho ritmo, elegancia y experiencia, seguida de The Stargate Mix de Personal Jesus que poco aporta al clásico de 1990.

A continuación, dos mixes del 2006: Suffer Well corre a cargo de M83 que sin mucho trabajo pero exquisito buen gusto consiguen recrear la pieza con estilo y John The Revelator en la reconstrucción de UNKLE, que la comprende y refuerza y da paso a In Chains en la versión No Sleep de Tigerskin, que nos pone a mover los pies.

Peace, probablemente la canción más “hippie”, de la banda, aquí aparece deconstruída de forma magnífica por SixToes, que la convierte en un inesperado arreglo de cuerdas, así como la legendaria Tora! Tora! Tora!, que es igualmente transformada por Karlsson and Winnberg de Mike Snow en una pieza casi experimental.

Eric Pydz se hace cargo de Never Let Me Down Again, haciendo una versión regular en su ya conocido estilo de house básico y sin mucha imaginación. Algo parecido sucede con I Want It All, que también es nueva pero en esta versión suena anticuada y predecible.

Entonces llega Trentemoller con una súper-rítmica versíon de Wrong, con un off-beat contagioso que le imprime una velocidad vertiginosa y ruidos sintetizados que recuerdan el espíritu original de la banda en su búsqueda de música hecha con la última tecnología, mientras que Roysköpp logra otro buen momento con Puppets, imprimiéndole un sonido electropop con una producción excesiva y recursos que la devuelven al 1981 en que la lanzaron.

Everything Counts en manos de Oliver Huntemann And Stephan Bodzin Dub se convierte en un tema hipnótico e infeccioso, denso y poderoso de tecno sicodélico al estilo alemán, que contrasta con la monótona versión de A Pain That I’m Used To de Jacques Lu Cont que, sin embargo, cierra con el disco con ganas de escuchar más.

Un buen disco para quien guste de la música electrónica y un compilado imprescindible para los fans de la banda.









martes, 28 de junio de 2011

4 REGRESOS DEL 2011


Debe ser una cuestión generacional, pero son ya muchos los artistas que tuvieron su fama en la década de los 80 que están regresando al estudio para dejar claro que, lejos ya de la atención del gran público y las estaciones de radio, siguen haciendo música con toda la actitud de las grandes estrellas de rock.

Así que no se asusten, estamos en el año 2011, pero como si fuera una máquina del tiempo, tenemos cuatro discos que marcan el regreso de estos veterano.


THE CARS, MOVE LIKE THIS

El primer disco de esta banda desde su desintegración en 1988, es decir, 24 años después de su último trabajo y parece que el tiempo no pasa. Casi sin esfuerzo, recuperan su mística, su fuerza y su estilo original, ese pop rock directo e inteligente con una mezcla de elegancia, humor y desenfado que siempre les caracterizó.

Todas las canciones fueron escritas por Rick Ocasek y producidas por Jacknife Lee y la propia banda, haciéndole un tributo muy especial a  Benjamin Orr, quien falleció en el año 2000 víctima del cáncer, ya que no buscaron a otro bajista, sino que tocaron ellos mismos las partes con un instrumento que perteneció al músico fundador de esta banda.

Tienen temas bien rockeros como Keep On Knocking o Drag On Forever o sentimentales como Soon o Take Another Look, con las guitarras y los sintetizadores bien aceitados y funcionando a la perfección.

Una gran vuelta a las pistas de estos automóviles que, aunque no sean el último modelo, están listos para dar muchos kilómetros más.





KATE BUSH, DIRECTOR’S CUT

La que fuera una de las niñas prodigio del rock, apadrinada en sus inicios por David Gilmour y pareja sentimental de Peter Gabriel, regresa con su particular estilo en el que mezcla rock, pop, música clásica, étnica y folk, siempre con una intención artística y conceptual.

Llevaba desde 2005 sin lanzar nuevo material y técnicamente no es un álbum nuevo, ya que se trata de cuatro canciones de The Sensual World (1989) y siete de The Red Shoes (1993), que han sido regrabadas por partes y mezcladas con el material original o reiterpretadas por completo.

Temas como Lily, The Red Shoes, Top Of The City y Rubberband Girl tienen una fuerza extraordinaria, mientras que en otros como Song Of Solomon, Never Be Mine o And So Is Love desbordan sensibilidad. Flower Of The Mountain es en realidad una reversión de The Sensual World y en Deeper Understanding, el sencillo del disco, colabora su hijo Albert y el video es protagonizado por Robbie Coltrane.

Una interesante reinvención de una de las más importantes damas del rock que no deja de producir álbumes interesantes.






BLONDIE, PANIC OF GIRLS

Una de las verdaderas bandas iniciadoras del post punk y el new wave está de vuelta con su noveno disco de estudio, el primero desde 2003 y apenas el segundo de su carrera que fue grabado fuera de la isla de Manhattan.

Con su habitual dosis de rebeldía punk, new wave y power pop, las guitarras afiladas y un sonido que suena muy actual, Debbie Harry escribe todas las letras y su voz se mantiene intacta, al igual que su belleza, que aunque los años no perdonan, aún tiene esa sensualidad y actitud de siempre.

El álbum tiene una buena muestra de una variedad de estilos. En la primera mitad del disco, D-Day, What I’ve Heard, Mother y Love Doesn’t Frighten Me tienen un ritmo acelerado y eléctrizante, mientras que en la segunda parte The End, The End, Girlie Girlie y Sunday Smile tienen ese toque reggae y ska que tan bien se les da, Le Bleu es una balada afrancesada, Wipe Off My Sweat tiene un sonido más discotequero y Words In My Mouth y China Shoes tienen un beat más lento pero más duro.

Un grupo que no deja de lado su glamour, renueva la leyenda y convencen con buena música.





PETER MURPHY, NINTH

El llamado “Padrino del Gótico” es inglés, vegano, musulman, vive en Turquía desde 1990 y llevaba desde 2004 sin grabar nuevo material. Como su nombre lo indica, es su noveno disco como solista, aunque en realidad es su octavo disco de estudio.

Con su característica voz profunda de barítono, no necesita inventar el hilo negro para elaborar un álbum lleno de fuerza y misticismo en el que las guitarras son protagonistas. Con ideas más inmediatas y una producción sofisticada, es un trabajo que él mismo describe como que “destila testosterona y al mismo tiempo es tan bello como cualquier sirena”.

Seesaw Sway, I Spit Roses o Memory Go tienen ese particular estilo directo e intenso, Peace To Each o Uneven Brittle figuran poderosos riff de guitarra y Never Fall Out o Crème De La Crème tienen obvias influencias de David Bowie. Destacan The Prince & Old Lady Shade o Slowdown con esos aullidos tan suyos y la perturbadora y oscura Secret Silk Society.

Un viejo rockero que demuestra que no hay noveno malo y que aún se mantiene vigente.