Abrimos el octavo podcast del recorrido a través de los mejores álbums del 2011.
En esta emisión vamos a tener rock, rock y
más rock. Sonidos duros y alternativos con toda la fuerza de las guitarras. Más
música de estupendos álbums que pudimos escuchar este año mientras seguimos subiendo
en nuestra lista de los 100 Discos del VeinteOnce.
Grandes canciones de grandes discos para rockear
en serio. Es AntesRadio.
Una banda de culto con más fama que discos regresa con un
buen álbum, pero sin aportar mucho al sonido que les ganó un lugar en la
historia del rock.
Mientras que en Seattle el grunge revolucionaba el rock a
finales de los años 80, en California también se vivió un movimiento similar.
Al igual que Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden, bandas como Red Hot
Chili Peppers y Stone Temple Pilots contribuyeron a definir la etiqueta de
“alternativo”.
En ese contexto, Jane’s Addiction irrumpió con fuerza en la
escena musical californiana con una propuesta única que, con discos como Ritual
De Lo Habitual (1990), lleva ya más de 20 años siendo todo un referente para la
música popular contemporánea.
Con toda esta historia a sus espaldas, The Great Escape
Artist es apenas el cuarto álbum de estudio de esta banda y el primero en 8
años. Sin contar que hace unos meses lanzaron la recopilación A Cabinet Of
Curiosities, con rarezas, lados B, versiones y grabaciones de conciertos,
habría que admitir que dejan mucho que desear en cuanto a productividad y
constancia, aunque no dejan de ser un grupo que ha influenciado a varias
generaciones de músicos en su camino.
Rock alternativo y exótico, post punk con su estilo gótico y
sofisticado, con influencias que van de The Cure a Led Zeppelin, interpretadas
siempre con su particular estilo y actitud que, unido a la personalidad de sus
integrantes, se han convertido en uno de los íconos del rock de todos los
tiempos.
Producido por Rich Costey (Interpol, Muse) y Dave Sitek (TV
on the Radio, quien también toca el bajo en la grabación), intentan rescatar
parte de su sonido original, pero no alcanzan a llegar más allá. No es un disco
fácil de estructuras convencionales ni de estrofas melodiosas y coros
memorables, pero tampoco es una evolución de lo que han hecho anteriormente.
Dejando de lado las auto-comparaciones con Muse y Radiohead
(¿?), predominan los ecos que llenan el espacio auditivo, con influencias dub,
riffs de guitarra y arreglos refinados que van de lo eléctrico a lo sicodélico,
con magníficas interpretaciones que, por otro lado, ya no suenan tan
sorprendentes.
Las composiciones se van más por el tono épico y un poco
dramático, como preparadas para para lucir en los conciertos masivos su fama de
dioses del rock. Aún así, el álbum no resiste ninguna comparación con sus
trabajos anteriores; sin embargo, sigue siendo un buen trabajo que merece la
pena ser escuchado.
Abren mesuradamente con Underground, pero en seguida End To
The Lies desata su particular sonido. Irresistible Force, el primer sencillo,
desborda tambores tribales y sintetizadores, mientras que en Curiosity Kills,
I’ll Hit You Back y Twisted Tales se lanzan con un beat más continuo, casi cercano al pop.
Ultimate Reason nos devuelve al sonido habitual de los lados
B de la banda y Splash A Little Water On It se va por un camino más
hard-rockero, con un solo de guitarra que bien podría haber sido de Slash. Broken
People sorprende con tonos delicados y una melodía de los años 60, casi
beatlesca.
Words Right Out Of My Mouth cierra con fuerza y contundencia
este trabajo que, ante la incertidumbre de si volverán a pasar 8 años para su
siguiente grabación, nos deja con la duda de hasta dónde hubieran
podido llegar si hubieran compuesto más música como una banda.
Un disco que no dejará insatisfechos a sus fieles, pero que
tampoco llegará a ser un clásico en la discografía de la banda.