viernes, 11 de febrero de 2011

ROBERT MILES: Evolución y fusión de la electrónica y el rock.

























Hablando de leyendas, hay algunos músicos que se dan a conocer con un hit y luego sus carreras transcurren paralelas al ojo público.

Este es el caso de Robert Miles. El creador de aquel legendario Children con el que en 1995 la electrónica entraba oficialmente en las grandes listas de popularidad de todo el mundo, está de regreso.

Th1rt3en es apenas su sexto disco de estudio y el primero desde el 2004. Un álbum conceptual de este músico y DJ italiano que marca otra evolución en su sonido. Trece temas en donde el rock progresivo y el jazz se encuentran con la música hecha con computadoras de una forma sorprendente.

Mucho más rockero que el Metallic Spheres de The Orb con David Gilmour, me recordó a Robert Fripp, a Alan Parsons, a Brian Eno y a experimentos más actuales como Funky Porcini o Diplo, pero con unas guitarras muy hard rock y alternativo.

Al disco abre con Orchid Miracle y Moving, dos temas ambientales, y comienza a tomar ritmo con Everything Or Nothing y Afterglow, en los que los instrumentos eléctricos se van integrando a los sonidos sintéticos de forma magistral.

En Deep End y Miniature World da rienda suelta a los riffs de las guitarras distorsionadas, hasta que en Black Rubber desaparece casi todo rastro de sonidos digitales para convertirse en una pieza de rock jazz alternativo y progresivo, fino y duro a la vez.

Con Antimony regresan las programaciones, pero de una poderosa batería abre de nuevo el camino para otra fusión de sintetizadores y tornamesas con instrumentos convencionales, mientras que Archives nos devuelve definitivamente a los beats electrónicos, pero ahora con un bajo delicioso que nos envuelve en un drum’n’bass atmosférico con un groove irresistible.

Con Voices From A Submerged Sea, Nonsense y The Wolf, vuelve a tocar esa base ambiental, mímimal y surrealista, composiciones con una narrativa exquisita para cerrar un gran disco.
Un excelente trabajo en el que Robert Miles demuestra su talento, su vigencia y su inquietud por probar nuevos caminos creativos.




Robert Miles – Everything Or Nothing found on Electronic




Robert Miles – Black Rubber found on Electronic




miércoles, 9 de febrero de 2011

P.J. HARVEY: La cantante y la guerra.


























Polly Jean regresa dispuesta a sacudir Inglaterra y de paso al resto del mundo.

Let England Shake, el octavo disco de la multi-instrumentista, multipremiada y camaleónica cantante inglesa P.J. Harvey, está inspirado en profundas reflexiones acerca de la participación de su país en numerosos conflictos bélicos por todo el mundo a lo largo de la historia, desde Gallipolli hasta Afganistán e Irak.

Sus letras son siempre provocativos poemas que la han colocado siempre entre los grandes cantautores del rock. Sin tono de protesta, habla de la guerra y el destino de aquellos que van a pelear.

Con influencia de T.S. Eliot en la letras, Salvador Dalí y Goya en la estética y The Doors o Velvet Underground en la música, el álbum se mueve del alternativo al folk, con composiciones preciosistas y melodías que coquetean con su lado más pop, dentro del espíritu más libre e independiente de cajones y etiquetas.

De nuevo contando con la colaboración de John Parish y Mick Harvey y Flood en la producción, el disco fue grabado en directo en una iglesia de Dorset y hace gala de una instrumentación interesante, llena de detalles creativos; y la voz de P.J., perfecta, capaz de modularse para crear atmósferas oníricas y delicadas con la misma facilidad con que ofrece su lado más rudo.

Let England Shake abre el disco con una declaración de principios que va inmediatamente al grano como quien va a un parque de diversiones dispuesto a todo. Con gran ritmo y estilo, The Last Living Rose, The Glorious Land y The Words That Maketh Murder son una clara postura crítica, casi sarcástica, de los símbolos que definen al Reino Unido.

All And Everyone es una balada que de pronto se torna furiosa y termina pausada e introspectiva. En On Battleship Hill pone a prueba su calidad vocal y añade un toque muy especial a una gran canción. England figura una voz inmadura e infantil que canta “I live and die through England, It leaves sadness, It leaves a taste, a bitter one”.

In The Dark Places y Bitter Branches nos devuelven el ritmo y Hanging In The Wire nos regresa a las armonías etéreas. Written On The Forehead es otro gran tema que figura un sampleo del clásico reggae “Blood And Fire”, de Niney And The Observers, y que P.J. hace suyo: "Let it burn, let it burn". The Colour Of The Earth cierra el disco con unos coros que cierran magistralmente la obra.

Por si fuera poco, después de ver la exposición “A Darkness Visible”, del fotógrafo Seamus Murphy, decidió colaborar con él, además de filmar pequeñas películas para acompañar cada canción.

Otra genial obra de una artista siempre inquieta y que no tiene miedo a decir lo que piensa con música y palabras.













lunes, 7 de febrero de 2011

MOGWAI: El rock después del rock.




 




















El séptimo trabajo Mogwai, la banda emblema del llamado post rock, no decepciona.

Lleva por título el provocador título de Hardcore Will Never Die, But You Will, y con esa actitud retadora están de regreso con un álbum de altísima calidad.

Combinando de manera exquisita las atmósferas con los detalles de ruidos y distorsiones, desechando prácticamente la lírica en favor de los ambientes eléctricos instrumentales, se han ganado un lugar dentro de un género que va más allá del shoegazer o el indie para recuperar el espíritu del rock progresivo y la música conceptual y abstracta.

Casi perfectos en la interpretación, cada una de las diez composiciones del disco está orquestada de forma que resulta un pequeño viaje a través de paisajes hermosos y perturbadores al mismo tiempo, con virtuosismo y una sensibilidad intensa.

White Noise abre de manera sencilla y apacible, con una muestra de ese particular estilo que les caracteriza. Mexican Grand Prix comienza a ponerle ritmo con la velocidad de un fómula uno, con letras que son apenas un susurro sobre un continuo de sonidos que avanzan sobre una pista de sonidos y Rano Pano hace gala de una majestuosa melodía.

Con Death Rays vuelven al terreno de lo onírico con un piano que viaja como un pájaro en medio de la tormenta; en San Pedro vuelven a un beat más acelerado, con unos riffs de guitarras hard rock, mientras Letters To The Metro es una hipnótica pieza downtempo.

George Square Thatcher Death Party retoma el camino con energía y la voz cantante, aunque distorsionada, forma parte como un instrumento más en la canción. en un tema épico con influencias del jazz y la música sinfónica. How To Be A Werewolf es el tema más pop y quizás el más fino, el perfecto punto medio entre las armonías ambientales y las distorsiones, el upbeat y los riffs rockeros, todo conjuntado con una excelente producción.

En Too Raging To Cheers regresan a las meditaciones profundas que se convierten y You’re Lionel Richie cierra el disco con ocho minutos y medio de música absolutamente apabullante, directa, ruidosa, precisa, envolvente y cautivadora a la vez.

Otra gran obra de esta banda escocesa que nos trae un poco más de su genial propuesta y nos viene a recordar que aún hay mucho rock después del rock.








viernes, 4 de febrero de 2011

ASIAN DUB FOUNDATION: Sonidos del aquí y ahora.

























History Of Now es la producción número 12 de este colectivo multicultural basado en Londres que después de 15 años de carrera no baja la guardia.

Siempre activistas de innumerables causas, en esta ocasión vuelven la mirada a las cuestiones socioeconómicas que han sacudido al mundo en los últimos años, mientras intentan hacer el retrato del aquí y ahora de un mundo rodeado de tecnología.

Y como una metáfora, el concepto de este álbum gira en torno a una serie de “apps” dentro de las cuales Asian Dub Foundation (ADF) intentan englobar toda su filosofía para crear una comunidad alrededor de los temas que ellos consideran importantes.

Con su acostumbrada actitud punk, no dejan de sorprender con su ecléctico cóctel de sonidos que rescata como siempre las raíces del world music y el dub hindú y los fusiona con breakbeat, jungle, drum’n’bass, funk, hip hop, rapcore y ragga, con guitarras distorsionadas, ritmos frenéticos y sintetizadores.

Desde el principio abren con todo, derrochando energía con A New London Eye y Urgency Frecuency para después ponerse elegantes en London To Tokyo, una sofisticada canción con estupendos arreglos y llena de detalles sonoros. History Of Now se desenvuelve con toda la actitud sobre un steady beat delicioso mientras canta “You can’t download the sun / You can’t download the sea”.

Spirit In The Machine figura unos riffs y un beat más rockero y Where’s All The Money Gone se centra en las percusiones, creando una hipnotizante pieza para mover las caderas. En In Another Life vuelven a un groove más lento y cadencioso, melodías del medio oriente, una batería poderosa y precisa y un fraseo muy acertado en el rap.

Apenas se dan un respiro con Power Of 10, un sorprendente tema ambient de exquisitas atmósferas marinas y cósmicas, para regresar a los ritmos intensos y hard core con Future Proof, el tema más oscuro y pesado del disco. This Land Is Not For Sale retoma el upbeat mientras cantan en español acerca del problema de la tenencia de la tierra y Atenco, acabando a todo punk rock con mucho estilo.

Temple Siren cierra el disco con una cátedra de dub rastafari de la vieja escuela que de pronto crece épicamente y se convierte en un mosaico delirante de ritmos, percusiones, armonías y efectos digitales.

Un álbum bien producido que es una excelente continuación de su ya larga carrera, siempre dispuestos a revolucionar a las buenas conciencias con música, palabras y baile.






martes, 1 de febrero de 2011

ADELE: El alma de una joven diva.
























A los 19 saltó a la fama mundial y al parecer fue demasiado para ella, teniendo que retirarse de la luz pública. 


Su única grabación durante esa etapa fue una versión de Many Shades Of Black, junto con Jack White y The Raconteurs. Ahora, en su nueva producción, 21, vuelve a descargar una buena dosis de soul pop de gran calidad, con influencias de Miles Davis, Otis Redding, Wilson Pickett y el rythm & blues al estilo de las grandes divas americanas, en un rango tan diverso que va desde Diana Ross hasta Janis Joplin o Celine Dion.

Lo que llama la atención es su portentosa voz, única en su matiz, su potencia y la su emotividad al interpretar esas melodiosas composiciones de corte romántico con la actitud de toda una estrella.

Abre con fuerza con Rolling In The Deep y Roumour Has It, dos piezas de poderoso soul que a nadie te ponen a bailar, mientras Turning Tables, Don’t You Remember, Take It All y Someone Like You, son baladas tremendamente románticas que hacen suspirar hasta al más rudo.

Set Fire To The Rain, He Won't Go o One And Only animan un poco el disco, con una instrumentación más rica, aunque en su versión más pop, y con I’ll Be Waiting regresa al buen ritmo, los coros y esa prodigiosa forma de cantar que la ha hecho famosa.

Como cereza a una gran tarta, su interpretación de Lovesong resulta una pequeña genialidad que rescata todo el sentimiento del clásico de The Cure; If It Hadn’t Been For Love es una deliciosa pieza de blues y cierra de forma delicada con Hiding My Heart, una guitarra y su particular estilo de convocar emociones.

Un disco que nos revela el alma de esta joven cantante, que sin duda continuará alcanzando cada vez nuevos horizontes.