viernes, 18 de marzo de 2011

LYKKE LI: La nueva diva nórdica.



 



















Wounded Rhymes es apenas el segundo disco en la carrera de Li Lykke Timotej Zachrisson, esta joven diva sueca que bajo el nombre de Lykke Li escribe y canta música diferente y especial.

Por una lado, es parte de un gran movimiento de nuevas artistas femininas y por otro, de una generación de músicos suecos que están dando mucho de que hablar.

Electropop vocal con espíritu indie y alternativo, con un sonido dream pop que rescata elementos del tecno al estilo Depeche Mode pero con esa coquetería propia de las artistas con personalidad, con un tono melodramático entre Peggy Lee, Dusty Springfield, Kate Bush o Nico.

Más directo, más sucio, con letras más serias y una fuerza diferente, más madura en la voz que su debut Youth Novels del 2008. Repitiendo en la producción se encuentra Björn Yttling (Peter, Björn & John), al igual que comparte créditos por la composición de todas las canciones.

A pesar de su estética aparentemente inocente e ingenua, nunca deja de tener cierta oscuridad, una gran actitud rockera y ese lado tan frío como elegante del clima nórdico. Un disco que ella misma define como “hipnótico, sicótico y primario”

Abre con Youth Knows No Pain, con su particular estilo y ese tono dramático que mantiene en algunas de las canciones del disco, al igual que el ritmo, como en el swing de percusiones tribales en la excelente Get Some, seguida con toda la energía de Rich Kid Blues.

Baja el tiempo con Love Out Of Lust y regresa al tono melancólico con Jerome, hasta llegar al extremo de la finura en I Know Places, en la que arma una atmósfera etérea con exquisita delicadeza minimal.

Unrequited Love y Silence Is A Blessing son baladas retro, mezcla de country y las baladas de los años 50, coros incluidos, al igual que Silent My Song con la que cierra el álbum.

Otra cosa que llama la atención es la plasticidad de sus temas para los remixes, como el remix de Beck de get Some o el EP de I Follow Rivers, que tiene mezclas muy interesantes, como la de David Sitek (TV On The Radio).

Un disco que demuestra la solidez de esta artista y que está dispuesta a ir más allá de todas las etiquetas para hacerse un lugar en la música popular contemporánea.













martes, 15 de marzo de 2011

ELBOW: Un cohete melancólico.






















En ocasiones, la felicidad es un impedimento para escribir canciones tristes.

Este es el caso del quinto disco de la banda Guy Garvey y compañía, que para buscar su inspiración se fueron a grabar en la isla de Mull, en Gales, para atrapar el estado anímico que les permitiera crear el disco que buscaban.

Es por eso que Build A Rocket, Boys! gira alrededor de la nostalgia de estar lejos de casa y ese sentimiento de no encajar del todo en el mundo.

Rock alternativo post-Brit pop, siempre finos en sus arreglos de cuerdas y teclados, la lírica siempre presente llevando la armonía y el ritmo de la canción, esta vez con una ligera influencia folk y marcados acentos del Low de David Bowie o de Peter Gabriel a través de la conexión Brian Eno (por no mencionar la amistad personal de Garvey con Gabriel).

Un trabajo serio y reflexivo, una producción que consigue un sonido envolvente y una estética cuidada, preciosamente triste aunque a veces llega a ser demasiado lento y dramático.

Comienzan con The Birds, un tema de 8 minutos, místico y parsimonioso, que va creciendo como un gran himno y del cual hay un reprise cerca del fin del disco. Continúan con la melancólica Lippy Kids, un tema escrito en defensa de los jóvenes y adolescentes que están en la calle y sólo por eso son considerados delincuentes.

Se ponen finos en temas como With Love, con sabor gospel con coros incluídos, o en Open Arms, con sus armonías que van del vals al redoble militar, y se ponen irreverentes en Jesus Is A Rochdale Girl, que tiene un sonido más country y más minimalista marca la pauta para el sonido del álbum.

Suenan rítmicos y ligeros en High Ideals, con un bajo y unas percusiones delciosas, pero se ponen pausados hasta ser pesados en The Night Will Always Win o The River, con ese tono nostálgico que ya es lamento.

Sólo en Neat Little Rows toman vuelo y se lanzan con más fuerza y actitud y construyen una gran canción de rock, para cerrar con Dear Friends con melodías optmistas un buen álbum que, sin ser su mejor trabajo, demuestra una vez más la calidad de esta banda.

Canciones que son una invitación a creer y soñar que somos capaces de construir una nave para llegar hasta donde queramos.












viernes, 11 de marzo de 2011

CHASE AND STATUS: Ritmos de la jungla urbana.























Saul Milton (Chase) y Will Kennard (Status) son los DJs y productores de Londres que están detrás de este proyecto y lanzan su segundo álbum después de su debut del 2008.

Tribal, jungle, drum’n’bass, breakbeat y hip hop que se mezcla con instinto por los ritmos bailables, el indie rock y la música electrónica con una actitud que va del gansta al punk, un poco en la línea de Asian Dub Foundation.

Al parecer, en No More Idols quisieron hacer un álbum más pop para intentar colarse dentro el mainstream y repetir su temprano éxito, pero se quedaron a la mitad y no son los beats oscuros y las atmósferas urbanas, sino que es precisamente esa parte más comercial lo interesante de este trabajo.

Pero a pesar de que cuentan con la participación de raperos como Tiny Tempa o Dizzee Rascal, músicos como Plan B, Liam Bailey o White Lies y voces como las de Clare Maguire o el mismísimo Cee Lo Green, no todas las canciones son de igual calidad.

Un frenético desfile de ritmos, en algunos momentos exagerados y pretenciosos y en otro finos y precisos en los arreglos. A veces los salva una buena producción que hace su parte en cuanto a la búsqueda de una identidad sonora de estos 15 temas.

Abren con No Problem, dubstep y ragga que se convierten en un drum’n’bass tribal y selvático, cerrado, de la vieja escuela, que al igual que Hocus Pocus, tiene toda la huella de Roni Size.

De pronto aparecen guitarras y ritmos más rockeros, como en Fire In Your Eyes o en la ezquizofrénica Fool Yourself, que pasa de lo delicado y armónico al jungle más extremo con sus cambios de delicados ambientes vocales a desplantes de furiosos beats.

En Hypest Hype, Hitz y Heavy despliegan todo su arsenal hiphopero en un festín de rap y scratches que recuerda por momentos a DJ Shadow, mientras que Let You Go, Blind Faith o Flashing Lights, con sus influencias de soul y rythm & blues, parecen más pensadas para las pistas de baile.

Afortunadamente, hacia el final del disco bajan la velocidad y prueban con formas más finas en Embrace, con la profunda voz de Harry McVeigh de White Lies y continúan con el lado pop con voces femeninas en Time, con Delilah y en Midnight Caller, figurando la enorme Clare Maguire.

Destacan Brixton Briefcase, con la extraordinaria voz de Cee Lo Green, y la colaboración de Plan B en End Credits, que cierra magníficamente el álbum para salvar apenas la prueba.

Un disco irregular que tiene extraordinarios momentos de fineza y merece ser escuchado completo un par de veces para llegar a apreciar la versatilidad de estos músicos ingleses.













miércoles, 9 de marzo de 2011

PURO INSTINCT: Las chicas de la costa.
























Anteriormente conocidas como Pearl Harbor, las hermanas Skylar y Piper Kaplan, de 16 y 23 años respectivamente, de pronto reaparecen en la escena de Los Angeles bajo el nombre Puro Instinct, demostrando que tienen toda la actitud, el instinto y el talento para hacer música en serio.

Headbangers In Ecstasy es el nombre de su disco debut, un nombre elegido seguramente con todo sarcasmo, pues en este trabajo no hay mucho “headbanging” y el éxtasis es más bien moderado. Pero es quizá ese sentido del humor provocativo y la finura de su música lo que las hace tan encantadoras.

Synth pop y shoegazer con espíritu post-emo, dream pop con influencias de los Beach Boys y el surf melódico de los años 60, en la línea de bandas como Best Coast, Beach House o The Drums, pero con este toque femenino, rebelde y coqueto, tan propio de las chicas de California.

Extrañamente, es una producción mediana, que intenta capturar un toque de garage que suena quizá demasiado casero y grunge, lo que contrasta con esas armonías cristalinas, los sintetizadores, las guitarras distorsionadas y las atmósferas envolventes en que aparecen las voces como un delicado coro de lánguidas ninfas narcotizadas.

Quizás detrás de esa aparente falta de pretensión prestan demasiada atención a los detalles. Irreverentes, pero no llegan a ser desmadrosas.

En momentos más etéreas, como en Everybody’s Sick o Vapor Girls y en otros temás más rítmicas, como en Lost At Sea o Silvers Of You. A lo largo del disco aparecen interludios de radio KDOD para dividir los diferentes momentos del disco, implicando que se trata de una experiencia planeada para escucharse de principio a fin.

Destacan Silky Eyes por su ritmo, más alegre, esos arpegios de guitarra, una melodía inconfundible y las voces perfectamente integradas, al contrario que No Mames, con ese dejo de diva cansada, con su steady beat y sus distorsiones al final que la hacen irresistible.

Escape Forever o California Shakedown se van construyendo hacia un final exquisito y Luv Goon cierra el disco con energía, como prometiendo más días soleados de música en la playa.

Stilyagi es el primer sencillo. Significa en ruso “cazadores de moda”, refiriéndose a una subcultura juvenil de la entonces Unión Soviética de los años 40 a los años 60, algo así como los “hipsters”.

Más allá de modas, es un interesante primer álbum que merece ser escuchado más de un par de veces para apreciarlo por completo.










lunes, 7 de marzo de 2011

R.E.M.: Colapso con la realidad.






















Collapse Into Now es el nombre sugerido por Patti Smith para el disco número 15 de esta incombustible banda de Georgia, que bien podría ser considerada una de las fundadoras del indie alternativo salido de las radios universitarias norteamericanas.

30 años después de su primer LP, deberíamos de reconocerles simplemente por el hecho de continuar existiendo. Sin embargo, no se dan por vencidos y siguen esforzándose por hacer su mejor música.

Con la producción de Jacknife Lee (Snow Patrol, U2) y los propios R.E.M., cuentan con colaboradores de lujo, como la eterna Patti Smith en Discoverer y Blue, o Scott McCaughey de The Minus 5 en la guitarra, teclados, acordeón y coros

Más personales y más variados que el anterior Accelerate (2009), con un  sonido más “expansivo”, según Mike Mills, van mezclando la melancolía con los ritmos más acelerados. De pronto suenan un poco al Monster, de pronto suenan como si quisieran rescatar su primera época y de pronto muestran influencias folk de Neil Young o Johnny Cash.

La lírica permanence intacta, no así como la voz de Michael Stipe, y las guitarras van de lo ruidoso a esos precisos punteos y las armonías preciosistas. Más que una evolución, una búsqueda de esos sonidos originales que los llevaron a convertirse en leyenda.

Abren con Discoverer, con unas guitarras, batería y voz contundentes y rockeros como en sus mejores tiempos, aunque Überlin baja un poco el ritmo, en ese estilo de las baladas intelectuales, palmadas incluídas.

Mine Smells Like Honey o That Someone Is You retoman el ritmo inicial y suenan muy parecido a su primera etapa, más indie, sucio y alternativo, que recuerda sus primeras producciones, ese punk feliz que inspiró en su día a bandas como Green Day o Blink 182.

No faltan las baladas con toques de melancolía como Oh My Heart, que regresa a ese sonido de mandolinas que fusiona el folk con las armonías medievales, con sus coros y acordeón que le dan un aire melancólico. En Every Day Is Yours To Win se ponen en plan de viejo sabio al estilo Cat Stevens, y Walk It Bad o Me, Marlon Brando, Marlon Brando & I, tienen ese sentimiento nostálgico, reflexivo y profundo al estilo de Leonard Cohen.

Sin embargo, vuelven al optimismo con temas como It Happened Today, esta vez con violines, un aire casi country y un final que emociona nada más de descubrir a Eddie Vedder en los coros, o en la divertida Alligator Aviator Autopilot Antimatter, una canción con un espíritu desenfadado entre The B-52’s y Plaza Sésamo en la que cuentan con la participación de Peaches.

Cierran con Blue, comenzando de forma ambiental y envolvente mientras canta “This is my time, and I am thrilled to be alive!”, y derivando en armonías épicas y un sensacional reprise de Discover, como para regresar al principio y volver a empezar. Toda una declaración de principios de una banda que se niega a abandonar el aquí y ahora.

Aún con sus altibajos, es un buen disco que, al igual que la banda, lucha por dar continuidad y vigencia a un sonido ya conocido.