domingo, 17 de abril de 2011

THE CHEMICAL BROTHERS: Ambientando historias de acción.























Dentro del universo que significan The Chemical Brothers faltaba una obra como ésta: 50 minutos de música diseñada para ambientar una historia para la gran pantalla.

Además de participar con tres temas para la película Black Swan de Darren Aronofsky y prestar sus grabaciones para infinidad de otras obras, siguiendo los pasos de bandas como Massive Attack (Unleashed), Trent Reznor (The Social Network) o Daft Punk (Tron: Legacy), en esta ocasión Tom Rowlands y Ed Simmons prueban suerte con una banda sonora completa para la película Hannah.

Dirigida por John Wright (quien ya había colaborado con el grupo como parte de la productora visual Vegetable Vision) y protagonizada por Saoirsi Ronan, Eric Bana y Cate Blanchett, cuenta la historia de una niña criada para sobrevivir en el ártico por su padre, un agente de la CIA fugitivo, y que tiene que enfrentarse a muerte con el sistema sólo para descubrir una terrible verdad, tras lo que no parará hasta cumplir su misión.

Después de su disco Further (2010), los hermanos químicos hacen de nuevo su alquimia y transforman su big beat y los ritmos bailables en piezas ambientales llenas de detalles que tal vez siempre hemos escuchado en sus canciones, pero ahora deconstruidos y conceptualizados para funcionar como complemento a una historia audiovisal.

La mayoría son temas cortos que adquieren sentido en el conjunto, dando lugar a la narrativa que busca describir diferentes momentos, situaciones y estados de ánimo en el film. Fuera del contexto de la película puede sonar un poco caótico, pero como álbum para escuchar de principio a fin, funciona perfecto.

A diferencia de otros soundtracks, éste carece de un tema repetitivo que le de indentidad, a excepción de esa tonada melodiosa y juguetona de armonías asiáticas e infantiles que figura en The Devil Is In The Details es el único tema reconocible que da unidad al concepto.

Muchos de los tracks son detalles de sampleos y ruidos electrónicos que son casi efectos de sonido y otros tantos son momentos ambientales, mientras que algunos de los pequeños temas llegan a crear momentos de intensidad como Quayside Synthesys, The Devil Is In The Beats o Special Ops.

El tema de Hanna abre y nos instala en el paisaje del Círculo Polar y nos introduce a la obra con maestría. Inmediatamente Escape 700 despierta la acción con un steadybeat que proyecta al que lo escucha fuera de las butacas para bailar como en un buen rave.

Car Chase (Arp Worship) tiene un beat poderoso y una instrumentación en la parte rítmica que hace recordar ese toque rockero característico en su estilo e Interrogation/Lonesome Subway/Grimm's House es un collage de secuencias que es posiblemente el que mejor refleje que se trata de música hecha para ambientar una historia.

Escape Wavefold hipnotiza con sus moduladores sicodélicos y explota con un downtempo impresionante, Container Park recrea todo paisaje gélido de la película y la lucha final entre los antagonistas.

La versión vocal del tema de Hanna comienza como la primera, sobre la que entran los coros y de pronto estalla con la exquisita y poderosa sencillez del mejor pop (al fin y al cabo se trata de un filme comercial) para cerrar esta obra con mucho estilo y buen gusto.

Sin duda un disco que debe tener cualquier fan y un éxito más en la espectacular carrera de este dúo que no deja de sorprender con su versatilidad y su talento.















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