viernes, 7 de octubre de 2011

DEATH IN VEGAS: Rock y electrónica con el sello de la casa.



Verdaderos sobrevivientes de los 90: han pasado siete años desde su último disco y aún así son capaces de volver y hacer bien lo que mejor saben hacer.

Death In Vegas, la banda de Richard Fearless y Tom Holmes, está de regreso cuando menos lo esperábamos y lo mejor: con un buen disco bajo el brazo, con el que demuestran su vigencia en la nueva década.

Desde su sorprendente debut Dead Elvis (1997), han sabido siempre fusionar el rock y la electrónica de una forma muy particular, con una estética sicodélica y oscura que se a veces se combina con toda la energía del big beat y en otras con ruidos, distorsiones y atmósferas obscuras, claustrofóbicas.

Trans-Love Energies es una continuación natural, justo en donde lo dejaron en en Satan’s Circus (2004), recuperando la herencia del krautrock e incorporando un estilo shoegaze y un poco emo, que probablemente se les haya pegado gracias a su remezclas a The Horrors o The Kills.

Juegan con los ambientes densos y sombríos que son sello de la casa, con sonidos que van de Bauhaus a U.N.K.L.E. o LCD Soundsystem pasando por The Orb o The Chemical Brothers, dando como resultado un trabajo que parece reclamar su denominación de origen.

Habiendo colaborado anteriormente con artistas como Iggy Pop, Liam Gallagher y Hope Sandoval en las voces, en esta ocasión es la cantante austriaca Katie Stelmanis (Austra) la que aporta una dimensión muy especial a la música.

Un disco sin compromisos, que no intenta adaptarse a ninguna estética de moda sino que busca la coherencia en sí mismo en cada canción, dando rienda suelta a la creatividad y a la energía sin límites.

Silver Time Machine abre con pausa y oscuridad introspectiva, que explota en Black Hole con un rock directo e hipnótico y magníficamente producido. Your Loft My Acid, es una declaración de amor y condiciones más que apetecibles que se dibujan en una entrada ambiental y el despertar de los beats electrónicos con ritmo moderado y coros setenteros.

Medication continúa con los sonido electrónicos y las guitarras narcotizantes, que en Coum vuelven a cobrar vigor y en Witchcraft dan un giro al estilo de Fever Ray, synthpop minimalista y de gran calidad, mientras que en Scissors despiertan los sonidos de la pista de baile con sentimiento house toda la actitud.

Drone Reich es casi un interludio, un tema instrumentale que juegan con las reverberaciones, saturaciones y cambios de frecuencia, que dan paso a las atmósferas góticas en Lightning Bolt y cierran con Savage Love, un delicado tema ambiental que de pronto se tranfsorma en un  poderoso tema post-rock.

Un excelente trabajo, sin pretensiones, que nos trae de regreso a una gran banda y confirma que a veces es mejor esperar hasta poder lanzar un buen disco.











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