miércoles, 22 de junio de 2011

TOM VEK: El diseñador de música.
























De entre los sonidos más vanguardistas de los últimos años, destaca un personaje que por su discreción y ubicuidad rápidamente se ha colocado entre las figuras de culto de la música popular contemporánea.

Con su gafas, su look frágil de nerd inofensivo y su voz profunda de crooner alocado, al escucharlo podría sorprender tanto como Rick Astley, con la diferencia de que la música de Tom Vek no es complaciente ni ha sido pensada para ser un éxito de la radio.

Todo lo contrario, después de estudiar la carrera de diseñador gráfico, este músico inglés multi-instrumentista se dedicó por completo a desarrollar su idea musical y Leisure Seizure es apenas su segundo disco en 6 años, los cuales pasó montando su propio estudio, aprendiendo técnicas de grabación y escribiendo, lo que da cuenta de la atención que pone en su trabajo.

Rock alternativo, artístico, conceptual y experimental, pop-funk con mucho énfasis en el ritmo y los detalles, con sonidos que van de Thomas Dolby a Radiohead y de Soul Coughing a TV On The Radio.

Quizá demasiado intelectual y no con la mejor voz del mundo, pero precisamente esos son los distintivos con los que se destaca del resto de artistas que presumen de talentosos pero que no tienen en realidad ninguan propuesta original.

De alguna forma minimalista y sin embargo sofisticado, pintoresco, extravagante y con un estilo único, consigue un sonido expansivo y mucho más pulido que el de su álbum debut We Have Sound (2005) y cada canción del álbum es una búsqueda dentro de un concepto definido.

Hold Your Hand comienza con franqueza presentándose a sí mismo (“I`m a lost cowboy / looking for the truth”) mientras abre la puerta a un breakbeat delirante que se continúa con Aroused con detalles electrónicos únicos.

En A Chore da un giro hacia beats más cerrados y ambientes oscuros mientras que We Do Nothing juega con ritmos sincopados, sintetizadores y una cadencia desefadada en la voz, que en World Of Doubt se convierte en casi un rap que termina abrptamente.

Juega con los sintetizadores y un ritmo más lento y machacante en Seizemic, en A.P.O.L.O.G.Y. pasa del downtempo al drum’n’bass, Someone Like You figura sonidos de guitarra sobre una base constante de influencias electróncias y Close Mic’ed es ambiental e intimista.

On A Plate es sorprendentemente cambiante, pasando de los versos hipnóticos a un coro con mucha luz y optimismo. You Need To Work Your Heart Out suena un tanto repetitiva y cansada, justo a tiempo para cerrar con el synth pop lleno de ritmo de Too Bad.

Un disco magnífico que comienza a forjar una carrera muy interesante. Ojalá no tengamos que esperar otros 6 años para su siguiente entrega.















lunes, 20 de junio de 2011

BEN HARPER: Aferrado a la guitarra.























En una época en donde las nuevas bandas y artistas intentan mezclar elementos electronicos, inventar vanguardias o reciclar viejos sonidos, algunos artistas se mantienen fieles a las raíces.

Ben Harper siempre ha sido un músico de que va de cantautor sin pretensiones, que es capaz de escribir dulces melodías así como grandilocuentes temas rockeros basados en la guitarra para expresar todo tipo de emociones.

Dos años después de su anterior grabación White Lies For Dark Times (2009), regresa con Give Till It’s Gone, grabado en California, en el estudio del mismísimo Jackson Browne, esta vez como solista, aunque cuenta con un poco de ayuda de sus amigos de Relentless7, así como un colaborador de lujo en la figura del baterista de los Beatles, Ringo Starr.

Rock, blues, folk y soul que se mezclan en sus canciones personales, duras y directas, que contrastan con los momentos de suavidad y sensibilidad; letras cargadas de reflexión e introspección que no caen en las formulas pop.

Don’t Give Up On Me Now abre con un tono personal, casi una confesión para explicar las intenciones del disco (“I need to change, I don’t know how / don’t give up on me now”), mientras que en I Will Not Be Broken se pone tema dramático, lleno de dolor y sentimiento desbordado (“Give and you give and you give till it’s gone / then the people you fight hardest for say you’re wrong”).

Rock’n’roll Is Free es una pieza de rock clásico que según Harper está inspirada en Neil Young, con influencias de los 60 y que suena con toda la potencia del siglo 21. Se toma un respiro con una balada inocua como Feel Love, sólo para regresar con toda la fuerza y una instrumentación llevada al extremo en la sobreproducida y barroca Clearly Severely.

Ringo Starr colabora en la beatlesca Spilling Faith, que tiene continuiad en la instrumental Get There From Here, que es en realidad un jam improvisado de casi 6 minutos en donde dan rienda suelta al mejor fruto de su amistad.

En Pray That Our Love Sees The Dawn cuenta con la participación de Browne, que pone su voz en un tema con sentimiento country, mientras que en Waiting For A Sign va del soul al rock con una maestría impecable.

Para terminar, Dirty Little Lover recupera toda la fuerza de las guitarras, al igual que Do It For You, Do It For Us, una pieza compleja que cierra el disco abruptamente aunque con toda la actitud.

Una excelente producción que tiene de todo y que no defraudará a sus seguidores.

Y si te interesa escuchar un poco más, te recomendamos la versión acústica de Don’t Give Up On Me Now.












viernes, 17 de junio de 2011

THE VACCINES: Rebeldía calculada























Cuatro muchachos que llegan desde Londres reivindicando la música hecha con guitarras y se converten de inmediato en un fenómeno, uno de esos debuts sorprendentes que a nadie deja indiferente.

The Vaccines lanzan su primera producción, What Did You Expect From The Vaccines?, rescatando influencias de los 60 a los 70 que van desde The Beach Boys o The Ramones hasta un montón de referencias más oscuras, música moderna con un toque vintage que tanto está de moda hoy en día.

Fundados por Justin Young y Fred Cowan, hermano de Tom Cowan de The Horrors, su meteórico ascenso y popularidad han generado suspicacias por parte del público, ya que a pesar de haber cosechado un éxito inusitado en su cortísima carrera, o quizás precisamente por eso, se les acusa de que su actitud es sólo una pose.

Admiradores de Charles Manson y Phil Spector, mientras que demuestran que son capaces de mantenerse en el estrellato, por lo menos dan mucho de qué hablar y su música les ha ganado un lugar en la preferencia de mucha gente, que celebra su aparición como un rescate de la música juvenil en Inglaterra. 

Rock indie, garage y lo-fi, composiciones directas, emocionales y sin pretensiones, letras simplonas que hablan de relaciones juveniles, melodías sencillas y un sonido básico que les hace ser igualmente digeribles y disfrutables.

Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra), el primer sencillo que dieron a conocer, abre el disco como una copia del punk de hace 30 años y continúa con la genial If You Wanna, en donde comienzan a tomar identidad propia.

A Lack Of Understanding tiene aires de los 80, mientras que Blow It Up tiene esa misma mezcla de elementos retro al estilo de sus vecinos escoceses de Glasvegas. Wetsuit evoca la música surf desde su lado mas suave, mientras que Norgaard lo hace desde su vertiente más acelerada.

Post Break-Up Sex va un poco más allá y suena como una balada de los 50 pasada por la máquina del tiempo con guitarras distorsionadas y Under Your Thumb, All In White y Wolf Pack son las que más recuerdan a The Strokes y son de lo más destacable e interesante.

Family Friend cierra el álbum de forma apoteósica y nos regalan para finalizar Someone Else’s Child, un track oculto que descubre un lado más pausado y sensible de la banda, para despedir de forma casi acústica este trabajo.

Un disco que no debe ser escuchado de una banda que debemos de tener en cuenta y mantener en el radar en el futuro.

















jueves, 16 de junio de 2011

EDDIE VEDDER: Un espíritu libre y valiente.
























Uno de los reyes del grunge y el rock alternativo de los últimos 20 años deja de lado la guitarra eléctrica y se atreve a grabar todo un disco con un instrumento inusual.

Eddie Vedder se olvida de su banda y lanza Ukulele Songs, su segundo trabajo solista, siendo el primero la banda sonora de Into The Wild (2007). Un extraño y sorprendente experimento en el que se da rienda suelta complaciéndose con las canciones y el estilo que a él le sastisface.

Ya en muchas ocasiones había colaborado con la armónica, el acordeón, la sítara o el ukulele en muchas grabaciones de Pearl Jam, así que si bien este giro repentino al lado folk no es sorprendente, sí lo es el hecho de que se permita expresarse en una dimensión absolutamente personal y sin pretensiones comerciales.

La mayoría son composiciones que él mismo ha ido recopilando a lo largo de 10 años, mostrando un poco de sus gustos y su visión musical, en las que explora temas que van del aislamiento al romanticismo con una sensibilidad muy especial que nos obliga a ser sus confidentes en esta faceta intimista y acústica en la que no deja de destacar su particular voz.

Las canciones no suenan costumbristas ni recuerdan de forma alguna a Hawaii, al contrario, parece que son las mismas composiciones que hubiera escrito para una banda, pero reducidas a un estilo minimalista que desde la portada refleja esa sensación de ser una escultura reflexiva y solitaria en el fondo del mar.

No son pocas canciones, 16 en total de las cuales cinco son versiones, pero son piezas cortas que suman apenas 34 minutos de música para escuchar y disfrutar como se disfruta un campamento junto a una fogata y un buen amigo cantando.

Can´t Keep abre con fuerza y cede el paso a Sleeping With Myself, en las que habla de la soledad. Goodbye tiene un matiz atercipleado, Broken Heart es una pieza grave, llena de melancolía y Light Day es delicada y breve.

Without You o Longing To Belong son baladas con melodías suaves que atrapan y cautivan, mientras que recobra el buen ritmo con You’re True, tan sencilla como impetuosa, en contraste con Sleepless Nights que tiene colores vintage de nostalgia.

More Than You Know, Once In A While y Tonight You Belong To Me, que canta a dúo con Chan Marshall (Cat Power), son las piezas que re-versiona, así como Dream A Little Dream, con la que cierra este peculiar e interesante trabajo.

Un disco imprescindible para los fans de este músico y para los melómanos empedernidos que gustamos de las rarezas. Una muestra del lado más dulce de un espíritu libre y valiente.












martes, 14 de junio de 2011

AMON TOBIN: Deconstrucción programada.




Este increíble músico brasileño radicado en Canadá regresa con un trabajo que va del audio a la multimedia, reafirmando su calidad de artista e innovador incansable.

Desde que sorprendiera al mundo con su drum’n’bass en los 90, Amon Tobin se ha dado gusto produciendo grandes discos y ha grabado soundtracks para películas como π (Darren Aronofsky, 1998) o videojuegos como Tom Clancy’s Splinter Cell (2005).

En ISAM da un paso hacia la experimentación audiovisual y la música conceptual, con influencias que van de Brian Eno o Philip Glass hasta Aphex Twin o Funki Porcini, pasando por Autechre o Diplo, continuando un camino que ya había comenzado a explorar en Foley Room (2007) y que ahora lleva un poco más allá.

En esta ocasión, las bases programadas son reducidas a su mínima expresión, de forma que resulta casi una interpretación de jazz y breakbeat ambiental y abstracto deconstruído con su peculiar y único estilo.

Sampleos infinitos, ruidos sintéticos, grabaciones moduladas y distorsionadas, percusiones sutiles, voces y coros lejanos y todo un universo de recusos colaboran a estructurar un caleidoscopio de ambientes, ritmos y detalles llenos de expresividad.

De lo natural y orgánico a lo artificial y digitalizado, resulta una producción fascinante, un elaborado y exquisito cosmos en el que Tobin se arriesga y en lugar de complacer, da rienda suelta a su imaginación.

Journeyman y Dropped From The Sky son las canciones que abren y cierran, respectivamente, y son excelentes pieza que conjugan a la perfección la intención del disco y quizá sean la más escuchables para una audiencia que no esté acostumbrada

A partir de ahí tiene piezas más ambientales y oníricas como Piece Of Paper, Surge o Calculate, otras más obsesivas y oscuras como Goto 10, Mass & Spring o Night Swim e incluso más rítmicas y ligeras como Wooden Toy y Kitty Cat.

Bedtimes Stories es una canción de cuna con cierta perversión y el bonus track One Last Look es una perfecta conclusión para un álbum delicioso y con una impecable producción.

Entre otros instrumentos electrónicos, Tobin utiliza un teclado Haken Continuum, una computadora WraithTone y muchísimos procesadores para “morphear” sus sampleos.
Si te interesa, hay un video en el que puedes ver un poco más acerca de cómo grabó y sintetizó sus sonidosY si quieres, también puedes escuchar el disco completo con comentarios del propio Amon Tobin en Soundcloud.








Por otro lado, la propuesta escénica desarrollada por V Squared Labs y Leviathan para presentar este concepto es simplemente espectacular. La idea era integrarse, casi literalmente, con la escenografía y el sonido, lo cual logra con una escenografía basada en cubos que son como pixeles gigantes sobre los que se proyectan las imágenes que redondean el show. Impresionante, sin duda.





Por si fuera poco, Tobin trabajó junto con el fotógrafo y escultor Tessa Farmer en el proyecto multimedia “Control Over Nature”, una metáfora de la construcción y deconstrucción, protagonizada por insectos y micro esqueletos alados.

Casi nada para un artista que, a punto de cumplir los 40, lleva un buen rato ya en la cima del mundo, dispuesto a llegar tan alto como pueda a la alturas de los grandes genios musicales de nuestro tiempo.