viernes, 7 de enero de 2011

10 REGRESOS DEL 2010






















“Los viejos rockeros nunca mueren”, dijo uno de ellos.

Aunque suene a cliché, el año pasado varios veteranos lanzaron nuevo material. Música nueva de músicos clásicos que ya no tienen mucha difusión en los medios tradicionales y que, aunque algunos hicieron más ruido que otros, en general pasaron relativamente desapercibidos.

Obviamente no incluyo aquí a las bandas y solistas de la vieja guardia que estuvieron en
los 40+1 discos del 2010.

Y como siempre: la lista podría ser más grande o podrían cambiar de lugar algunos discos o podría haber otros en lugar de éstos. Pero como todos los listados, este es subjetivo. Simplemente el recuento de algunos de los discos que llegaron a mi y que más disfruté durante el año.




1. ROBERT PLANT, BAND OF JOY

Pocos tan veteranos, tan imprescindibles y tan rockeros como este inglés que recupera el nombre de la primera banda que formó y así como regresa en el tiempo, vuelve a las raíces del folk, el country y el blues con su inimitable magia y elegancia.









2. ERIC CLAPTON, CLAPTON

Un guitarrista de leyenda que graba su vigésimo disco de estudio sin apartarse de su mística bluesera, con material original y versiones que interpreta junto con otros grandes músicos de antaño como J.J. Cale, Wynton Marsalis o Steve Winwood.









3. JAMIROQUAI, ROCK DUST LIGHT STAR

El sonido que puso a todos a mover los pies a finales de los 90 sigue dando mucho de qué bailar. Su estilo siempre reconocible es cada vez más fino y sus influencias, de Marvin Gaye a Sly and The Family Stone con ese toque de música electrónica y DJs.








3. LOS LOBOS, TIN CAN TRUST

Esta tremenda banda californiana que se mantiene activa desde 1976, no deja de sorprender en pleno siglo 21 con su rock mestizo, chicano y bluesero, intenso hasta las raíces, que va de las guitarras hasta el acordeón.









5. THE ORB + DAVID GILMOUR, METALLIC SPHERES

 Una de las bandas seminales del boom de la música electrónica de la generación del éxtasis hace equipo con un antiguo sensei del rock progresivo de la generación del LSD en un álbum de ambient house sicodélico e hipnótico.







6. PETER GABRIEL, SCRATCH MY BACK

El místico sale de su retiro con un disco en que pide a otros genios, desde Lou Reed o Bowie hasta Arcade Fire o Elbow, que le permitan rascarse la espalda con sus canciones que resulta en un interesante trabajo de interpretación.








7. EDWYN COLLINS, LOSING SLEEP

Cinco años después de sufrir una hemorragia cerebral masiva, este escocés incansable recobra vida también en la escena musical con un disco rockero y bien producido, con una pequeña ayuda de amigos como Alex Kapranos o Johnny Marr.









8. MORCHEEBA, BLOOD LIKE LEMONADE

 Tuvieron que pasar muchos años, pero Skye Edwards está de vuelta con los hermanos Godfrey, con un disco que trata de recuperar la calma, comenzar de nuevo, y recuperar el ritmo, con su peculiar forma de trip hop de guitarras, DJ y voz.











9. TOM PETTY AND THE HEARTBREAKERS, MOJO

Los rompecorazones se reúnen para recuperar su toque de distinción y demuestran que aún rockean, con un álbum de espíritu sureño en el que queda claro que no pierden el estilo y que aún se la pasan muy bien.








10. THE BLACK CROWES, CROWEOLOGY

Los hermanos Robinson echan un vistazo a 20 años de carrera y reversionan 20 de sus temas clásicos, desde Shake Your Money Maker hasta Lion, con su inigualable espíritu hippe y sus arreglos blues rock, ahora en versión acústica.






miércoles, 5 de enero de 2011

DAFT PUNK: Hay un Disneyland en París.




Siempre me ha parecido que los soundtracks se comercializan como un daño colateral, una especie de sobrante que sólo algunos aprecian.

Emparentados con la música clásica, me resultan generalmente aburridos, a menos de que la película sea tan buena que entonces lo que escucho se convierte en un recuerdo de lo que vi. Aún así, en numerosas ocasiones, han habido soundtracks tan buenos que merecen un lugar propio como obra artística.

Ahora, Disney recobra a Tron, un personaje propio y un filme clásico de la ciencia ficción y para poner música a este legado recluta, nada más y nada menos, que a Daft Punk.

Por supuesto, nadie mejor que los franceses. Artísticamente, deben toda su estética a los videojuegos, las computadoras y la ciencia ficción, con sus cascos de robot y su discurso futurista. Comercialmente, el hecho de que sea un famoso grupo de música electrónica es un gran reclamo publicitario que va perfectamente de la mano con la imagen de la película. Y, finalmente, hay un Disneyland en París.

Ya antes han habido casos exitosos de bandas de rock trabajando en películas de ciencia ficción, como es el caso de Blade Runner, con música de Vangelis, en películas de superhéroes como Flash Gordon, de Queen, y en películas fantásticas para un público más joven, como Laberinto, con música de David Bowie. En cuanto a la música electrónica, Massive Attack logró excelentes trabajos en The Jackal y Danny The Dog.

La banda sonora del Tron original (1982) fue realizada por Wendy Carlos, en aquel entonces un pionero de la música electrónica que había trabajado anteriormente en A Clockwork Orange y The Shining. Carlos mezcló el sonido de los moogs y los sintetizadores digitales con fragmentos interpretados por la Orquesta Filarmónica de Londres. El soundtrack se completaba con dos temas de Journey: Only Solutions y 1990’s Theme.

Daft Punk recupera este espíritu, mezclando su extraordinario talento como sampleadores para rescatar partes de la original y hacerlos propios con su particular talento en la producción y completar la interpretación con una orquesta de 52 músicos y dos canciones: Separate Ways, de Journey, y Sweet Dreams, de Eurythmics.

En realidad es una banda sonora típica como tal (cosa que en algún momento fue un tema de discusión entre la banda y la productora de la película), con su tema principal que se repite a lo largo de la película y sus movimientos según el desarrollo de la historia.

La primera parte es suave y hermosa, junto con algunos otros momentos de suspenso e intensidad. End of Line comienza la segunda parte con un beat suave y ese característica estructura de las canciones de la banda, como un suave Around The World, mantiéndose fiel al sonido básico de sintetizadores Casio y ruidos de videojuego, que son una referencia obligada (una de tantas otras que tiene la película, tanto visual como narrativamente).

Derezzed, el sencillo con el que promocionaron la película, suena justo en una de las escenas más impresionantes de la película, con Daft Punk haciendo cameos como DJs del bar en donde un traicionero programa de computadora baila con su bastón mientras observa con éxtasis la furiosa lucha entre los bandos contrarios. Es la oportunidad para Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter de desatarse y conseguir una canción espectacular de las suyas.

Después vva aumentando la emoción y no faltan los grandilocuentes arreglos de cuerdas y vientos para lograr el clímax. Y para los créditos finales, Tron Legacy, también una fina pieza electrónica basada en el tema principal y con toda la fuerza que una conclusión así podría tener.

Lo más sorprendente es verlo en el cine y comprobar cómo el soundtrack funciona a la perfección junto con toda la propuesta visual del filme. Un buen disco que no defraudará ni a los fans de Daft Punk ni a los fieles del género de las bandas sonoras. Un merecido acompañamiento musical para revivir esta historia, clásica del cine y la ciencia ficción.

De la película, hablaremos otro día.






martes, 4 de enero de 2011

DURAN DURAN: Regreso a Rio.



No lo podía creer, pero no exageraban: All You Need Is Now, el décimotercer álbum de estudio de Duran Duran, es un regreso total a su primera etapa.

Como una sarcástica declaración de principios, hablan del aquí y ahora mientras vuelven a sus orígenes de forma que pocos se atreverían. Es como si Phil Collins regresara al rock progresivo o como si Depeche Mode de pronto dejara las guitarras y volviera a hacer música exclusivamente con sintetizadores. Es como traer el pasado al presente. Algo radical.

Es un disco que fácilmente hubieran podido componer hace 20 años. No sólo es comparable a Rio (1982), su segundo disco, sino también con Duran Duran (1981), su debut. La misma idea musical que dio origen a Girls On Film, Planet Earth, Careless Memories, Hungry Like TheWolf o Rio está definitavemte presente a lo largo de todo el disco. Ese sonido que los catapultó a la fama, esa mezcla de rock, pop, punk y música disco que les dio identidad.

Durante tres décadas no han dejado de trabajar, no han dejado de buscar permanecer vigentes, de alguna manera rejuvenecen una y otra vez y este disco lo prueba a la perfección.

Si en Red Carpet Massacre (2007) buscaron la producción de Timbaland para refrescar su propuesta, ahora se refugian en Mark Ronson, reconocido DJ y productor que ha trabajado con Kaiser Chiefs o Amy Winehouse y que en sus proyectos personales suele aplicar la fórmula de los músicos y cantantes invitados.

Una producción excelente y grandes colaboraciones, la combinación perfecta del estilo de Ronson y la experiencia de años en el estudio de Andy Rhodes y compañía.

Sin importar las comparaciones con Rio o cualquier otro disco de Duran Duran, es notoria una evolución de la banda, con su estilo clásico pero con nuevos sonidos.

La voz de Simon LeBon suena más segura y vuelve a frasear en la forma de antaño. Los coros vuelven a funcionar por capas superpuestas en esos tonos agudos. La batería de Roger Taylor vuelve a sonar artificial y exótica, con sus redobles y contratiempos acelerados.

No está Andy Taylor, que ha abandonado ya el grupo, pero las guitarras de Dominic Brown son una copia fiel del original; tienen exactamente ese lugar en el ritmo de la canción y no como solista, con esos rasgueos rápidos y melodías precisas, sin requintos ni solos.

All You Need Is Now está hecha al estilo de sus grandes sencillos, pop rock optimista y naive, potente y distorsionado. Blame The Machines, Being Followed, Girl Panic y Runaway Runaway tienen esa mezcla única de brit rock con electro pop y high energy características de los inicios de esta banda, su sello más personal.

En Safe, el bajo de John Taylor abre con energía funky y se une a la voz Blondie-esca de Ana Matronic (Scissor Sisters), perfecto para bailar, mientras que Leave A Light On es como un estilizado oasis de diseño.

The Man Who Stole A Leopard comienza con un beat electrónico y una atmósfera delicada que recuerda a The Chauffer. Luego sigue por el camino del R&B con la ayuda de Kelis y termina transformándose en una pieza poderosa, con un steady beat casi stoner y un toque dramático en la melodía, los sintetizadores y los arreglos de cuerdas.

Before The Rain cierra este disco con cierto aire marcial y nostálgico, casi épico, como aquel entrañable The Seventh Stranger.

Puede ser uno de sus mejores trabajos o una muestra de agotamiento. De cualquier forma, una arriesgada apuesta que me deja con la curiosidad de saber qué clase de árbol crecerá después de esta vuelta a las raíces.







domingo, 2 de enero de 2011

40+1 DISCOS DEL 2010 (lista completa)



Así que se terminó el año y ya comenzó el siguiente.

En lo que dura un login y un logout transcurrieron doce meses de música. Sonidos que llevaremos con nosotros en nuestras mentes y corazones, cuando en el futuro recordemos aquellos días y noches del 2010.

Con este recuento de mis 40+1 discos preferidos, quise reinaugurar el blog y compartir con ustedes algo de lo que me pareció sobresaliente durante este tiermpo.

Quedaron fuera muchos discos importantes, hubo algunos que me gustaron, pero que no considero tan buenos como para ponerlos en un conteo, y en cambio hubo otros muy buenos que ni siquiera llegué a escuchar y que pudieron haber estado en el lugar de cualqiera de éstos..

Hubo de todo, bueno y malo, comercial e independiente, pop y rockero, nuevas bandas y regresos de veteranos. Canciones entrañables y muchas otras olvidables, dentro de un universo de estrelas que nacen y mueren, complejos sistemas musicales de planetas que orbitan en géneros similares y cometas que pasan con un one hit wonder y de los que nunca volveremos a escuchar.

Aquí tienen la lista completa, para que puedan echarle un vistazo fácilmente. Y esperemos seguir compartiendo aún más música, cine, libros, diseño, conciertos y mucho más en el 2011.


40+1 DISCOS DEL 2010

  1. The Brian Jonestown Massacre
  2. Broken Bells
  3. Yeasayer
  4. Deerhunter
  5. Crystal Castles
  6. Neil Young
  7. How To Destroy Angels
  8. Cee Lo Green
  9. Everything Everything
  10. Delphic
  11. Caribou
  12. Grinderman
  13. Laurie Anderson
  14. The Black Keys
  15. The Dead Weather
  16. U.N.K.L.E.
  17. LCD Soundsystem
  18. Chemical Brothers
  19. Audio Bullys
  20. Gorillaz
  21. Massive Attack
  22. Galactic
  23. FreeBass
  24. Groove Armada
  25. Hot Chip
  26. OMD
  27. Bryan Ferry
  28. Spoon
  29. Weezer
  30. Vampire Weekend
  31. Head Like A Kite
  32. David Byrne + Fatboy Slim
  33. Bend Folds + Nick Hornby
  34. Junip
  35. Bjork + Dirty Projectors
  36. Maximum Balloon
  37. Fujiya & Miyagi
  38. We Are Standard
  39. Aeroplane
  40. Funky Porcini
  41. Flying Lotus

sábado, 1 de enero de 2011

1. THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE

1. THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE, WHO KILLED SGT. PEPPER?

Mi disco favorito del 2010 fue una recomendación de mi querida amiga Madela, con quien tengo el honor de compartir podcasts y discusiones musicales en De Acuerdo en el Desacuerdo en Dixo.com. Y a pesar de todas nuestras diferencias, coincidimos en que este trabajo de The Brian Jonestown Massacre se encuentra entre los mejores álbumes de este año.

Esta banda de San Francisco, California, es en realidad un proyecto lidereado por Anton Newcombe. Un colectivo de músicos que cambia constantemente de elementos con cada trabajo, pero que ha conseguido ir acumulando una carrera en la que se mantienen productivos, más allá del “indie” como etiqueta, en la verdadera independencia como actitud.

Who Killed Sgt. Pepper? es un disco para ser escuchado de principio a fin. Sería justo compararlos con algunos álbumes de rock progresivo de los 70 y 80, en esa búsqueda de una obra que valga en su totalidad y no solamente por medio de sencillos o canciones sueltas recolectadas, aunque por separado también cada una de las composiciones son piezas bien realizadas que funcionan perfectamente por si mismas.

Experimental y conceptual, rockero y sicodélico, capaz de llevarnos a un intenso viaje mágico y musical por mundos diferentes, siempre estimulantes, siempre llenos de imaginación.

A lo largo del disco, el ensamble de sonidos instrumentales se mezcla con voces distorsionadas con efectos. Una producción que me hace pensar en los discos de UNKLE, o en aquel Dead Elvis, de Death In Vegas, de 1997, que sin duda también fue uno de los mejores discos de aquel año.

Abren este trabajo con una iluminación, Tempo 116.7, alcanzando peligrosos niveles de claridad mental al momento de unir las atmósferas árabes e hindúes con un buen beat electrónico, pero no pierden tiempo para ponerse rockeros con un sucio ritmo y guitarras distorsonadas Tunger Hnifur hasta llegar a Let’s Go F*****g Mental una canción de ritualista desmadre, cantos que machacan con el ritmo repetitivo de influencias hip hop.





White Music, es el primer interludio, un momento etéreo e ineludiblemente hipnótico, como para prepararnos para lo que sigue, una meditación para alcanzar el estado mental correcto.

Entonces se lanzan con This Is The First Of Your Last Warning ritmos con influencia funk, con un bajo cadencioso que nos lleva hacia adelante, siempre hacia adelante, hasta que nos alcanza esa voz se sirena nórdica de Unnur Andrea Einarsdottir, que nos canta en islandés con su voz distorsionada, provocadora y sensual.




Entra This Is The One Thing We Didn’t Want To Happen y suenan los tambores y los sintetizadores cargan con una especie de ataque epiléptico con sabor a Joy Division.  The One continúa la marcha con el ímpetu de un automóvil que se mueve por el desierto, con esos coros que suenan como si el viento cantara a los oídos sordos por el camino.

Someplace Else Unknown regresa a los break beats insistentes y ese sabor a fusión de músicas del mundo. De pronto hace un cambio rumbo a otras geografías y en Detka! Detka! Detka! juegan con armonías asiáticas y un desenfadado estilo folk. Super F****d retoma con paciencia el ritmo y lo lleva a los terrenos oníricos propios de algunos momentos de los Stone Roses.




En Our Time parecen quedarse clavados en las texturas, pero meten el acelerador de nuevoen Feel It, esta vez con influencia de los sonidos que llevaron de la músca disco y el high energy a la música electrónica y del rock al punk.

El final del disco es Felt Tipped Pictures of UFOs, una increíble pieza ambiental que figura la voz de John Lennon, demostrando que al final los Beatles y los Stones tampoco estaban tan lejanos cuando se trataba de colocarse en dimensiones elevadas y hacer música diferente y que rompiera esquemas.

Un disco de aquellos que vale la pena tener a la mano porque nunca se acaba, una obra redonda, de esas que jamás pasan de moda porque se encuentran mucho más allá de la moda.